
En Internet, bastan dos o a lo sumo tres o cuatro clics para obtener lo que se busca. Así como se hacen búsquedas de todo tipo, cada vez encontramos similitudes y parecidos con la sociedad misma en la que nos encontramos. La misma que busca efectos rápidos, información rápida, búsquedas rápidas, placeres de corta duración y música que así como se obtiene, así se pierde. Así que cuando aparecen luces fugaces de escape, hay que estar muy atentos a lo que ellas nos ofrecen o hacia donde nos indican que hay calor.
Afortunadamente existen empresas naturalmente emprendidas por el deseo de navegar y que se alejan del deseo de llegar a un puerto seguro. Son aventuras que se apartan de lo rápido y que le apuestan a un proceso donde la incertidumbre no es defecto; es virtud. Es el caso de Filigranas y su segundo disco Wah-Wah Songs.
Una producción que no tiene cabida dentro de la anormalidad sonora nacional, pero que sí es parte de ella. Es una realidad existente a través de Jairo Serrano, Daniel Ramírez y Amartya Saha. Tres unidades sonoras lo suficientemente llenas de música, como para no ser parte de ella. Con Wah Wah Songs los tenemos moviéndose por las sentidas canciones que no suelen encontrarse comúnmente. Esas que dan el plácido gusto o por qué no, ofrecen un alivio sonoro.
Este es un disco asimilable a la experiencia creativa que un pintor impresionista pudo tener, llenando de colores y capas su obra, o que un expresionista prefirió tomar como realidad la emoción y llenarla de sus vivencias. Hay reminiscencias de bosanova, capas de sonido, trabajo de fina y espontánea producción que dan para tener canciones de ambientes como Ya es verano o Llegar al mar.
Una manera de abordar el azar, con la certeza de encontrar en cada canción la sorpresa y el aprecio por canciones que no se imponen, sino que fluyen, viene así en canciones como Mandarinas e Islas, porque no hay nada que las haga sonar mejor que escucharlas íntimamente.
Filigranas no nació por generación espontánea, ni fueron producidos industrialmente. No son incómodos políticamente, ni tampoco buscan estrategias de marca, ser líderes de opinión, trending topic o difusión en redes, porque simplemente su obra está por encima de situaciones tan reduccionistas. Y mejor así cuando son dos discos los que son insuficientes para gozarlos.